Robert Silverberg

Robert Silverberg

Nacionalidad: Estadounidense



Escritor, Recopilador

Robert Silverberg es uno de los maestros indiscutidos de la ciencia ficción, sobre todo por su obra del periodo entre 1966 y 1976, aunque entre sus anécdotas se cuenta que en su día consideró seriamente retirarse a los 30 años y vivir el resto de su vida de rentas.
Robert 'Bob" Silverberg nació en Brooklyn, Nueva York, el 15 de Enero de 1935 en el seno de una familia judía, donde tuvo una infancia estudiosa y solitaria. Fue un niño precoz que, deslumbrado por la lectura de libros como Un yanki en la corte del rey Arturode Mark Twain o Juan Raro de Olaf Stapledon, halló en la ciencia ficción un lugar desde donde contemplar el mundo sin ser dañado ni molestado. Según su propias palabras:

«¿Porque ciencia ficción? Porque ciencia ficción era lo que prefería leer, aunque había pasado por Cervantes y Shakespeare y toda esa gente. Además porque escribir ciencia ficción me permitía dar vía libre a esas fantasías sobre espacio y tiempo y dinosaurios y superhombres que me resultaron tan gratificantes. Y porque había tropezado con el mundo del fandom, un mundo más acogedor que el mundo real de matones y atletas y sexo, y sabía que si mi nombre figuraba en el índice de Astounding oStarling ganaría un prestigio que ni remotamente ganaría entre mis compañeros de estudios»

Su inquietud por este género le llevó a dirigir un fanzine llamado Spaceship, que era extremadamente literario, e incluso a intentar vender sus propios relatos, con escaso éxito al principio (Silverberg tenía 14 años).
Tras el periplo escolar, Silverberg cursó estudios de Diplomatura en Literatura Inglesa en la Universidad de Columbia de Nueva York, graduándose en 1956, y fue durante estos estudios cuando comenzó a forjarse su carrera como escritor. La venta de Gorgon Planet en 1954 a la revista inglesa Nébula fue el pistoletazo de salida de su carrera literaria, que luego se cimentaría con su primera novela, Revuelta en Alfa Centauro, publicada al año siguiente (1955) por Thomas Y. Crowell, y que le valío su primer Premio Hugo, en la categoría de «escritor novel más prometedor», trofeo que arrebató a Harlan Ellison y Frank Herbert. Sobre esa novela Silverberg dijo:

«¡Esa novela! Su génesis se remontaba a casi tres años antes. Cuando yo dirigía el periódico escolar, en 1951 apareció un libro para reseñar, una novela de ciencia ficción para adolescentes publicada por Thomas y Crowell Company, una vieja empresa neoyorkina. Imbuido como estaba de Wells, Heinlen, Stapledon y demás, reseñé desdeñosamente ese libro torpe e ingenuo, demoliéndolo con tanta eficacia que, en 1953, la casa editora me invitó a examinar y criticar, antes de la publicación, el último manuscrito del mismo autor. Lo leí y también lo demolí, con tanta contundencia que el libro nunca se publicó. En esta ocasión la gente de Crowell me invitó a su despacho y me dijo, textualmente: "Si sabe tanto de ciencia ficción, ¿porque no intenta escribir una novela para nosotros? Acepte el desafío."».

En ese mismo año, 1955, Silverberg conoció a Randall Garrett, quien le dio el espaldarazo definitivo poniéndolo en contacto con los principales editores del momento, y junto con el que, además, escribió varias obras utilizando el seudónimo de «Robert Randall». Esto le hizo conocido y le permitió mudarse a una casa propia y vivir de la escritura. Según sus propias palabras: «a los veinte años ganaba más que todos los escritores del género, excepción hecha de Heinlen, Asimov, Bradbury y Clarke, esos semidioses consagrados». Durante los siguientes cuatro años, se entregó a un frenesí arrollador de escritura, publicando una serie increíble de cuentos y novelas que se adaptaban básicamente al space opera (aventuras interestelares con poco crecimiento interno) utilizando para ello su propio nombre o varios seudónimos. Llamaba a los editores para ver qué necesitaban y escribía sin mayores preocupaciones estilísticas, pues su única meta era ganar dinero suficiente para evitar los vendavales financieros que habían azotado a una gran parte de los escritores del género. Promediaba un millón de palabras al año y cinco historias publicadas al mes, casi todo en magazines y en Ace Doubles (libretos de dos relatos publicados por Ace Books), llegando hasta los 80 relatos publicados sólo en el año 1958.
Pero a finales de 1958 y principios de 1959, una crisis en el mundo de la ciencia ficción hizo que la mayoría de las revistas en las cuales publicaba desaparecieran y que el resto se tornaran mucho más restrictivas en cuanto a lo que publicaban. Esto lo obligó a modificar la temática de sus relatos y, para poder mantener su estándar de vida, a escribir para otro tipo de revistas. Así pues, entre 1959 y 1960 escribió, firmando con seudónimo, una serie de artículos y cuentos como Curas para noches de insomnio, El horror asuela la autopista, Fui contrabandista en Tánger, Diablos del volante o Billones de sepultados aguardan, de temáticas tan dispares como el terror o el relato erótico. Y ya en 1960 comenzó otra etapa de su carrera: la de divulgador. Primero con un libro llamadoCiudades perdidas y civilizaciones desaparecidas y luego con una serie de libros sobre el programa espacial, la familia Rockefeller, la vida de Winston Churchill, el Preste Juan y la gran muralla china. En ese momento, su relación con la ciencia ficción era mínima, aunque no llegó a olvidarla del todo.

«Concurría a fiestas y convenciones, y me mantenía al corriente de lo que se publicaba. Pero ciencia ficción escribía muy poca. No parecían existir razones comerciales para volver a ella, aunque el género se había recuperado de su colapso de 1958. En el lucrativo campo de los libros juveniles de divulgación tenía más trabajo del que podía hacer, sólo que la vieja vergüenza seguía carcomiéndome: había servido mal a la ciencia ficción en mis tiempos de 1955 a 1958 y le debía una compensación.»

A mediados de los años 60, los escritores de ciencia ficción comenzaron a ser más ambiciosos literariamente y, por aquél entonces, Frederik Pohl, que era editor de tres magazines de ciencia ficción, ofreció a Silverberg carta blanca para escribir en ellos. Éste, tentado por el cambio de reglas producido en el género con la llegada de la New Wave (nueva ola), accedió y comenzó a colaborar con Galaxy, una de las revistas de Pohl, escribiendo «la ciencia ficción que me gustaba leer, más allá de los gustos del mercado.» En estas publicaciones, Silverberg prestó mayor atención al entorno social y a la profundidad en el desarrollo y tratamiento de los personajes y lo combinó junto con los elementos de la literatura modernista que había estudiado en la Universidad de Columbia, dando mayor elaboración a sus temáticas.
A partir de cuentos como Para ver al hombre invisible y Moscas (publicado en la antología de Ellison, Visiones Peligrosas) Silverberg comienza un camino que lo llevará a ganar en el curso escaso de una década (1967-1976) un número impresionante de premios y, sobre todo, el respeto de sus compañeros. Este período de cambio y mejoría se inicia en forma específica con la novelaThorns (Espinas, 1967), sigue con la novela corta Hawksbill Station (la estación Hawksbill, 1967) o la novela The man in the maze(El hombre en el laberinto, 1968), y se hace ya muy patente en la novela corta NightWings (Alas nocturnas, 1968), ganadora del premio Hugo a la «mejor novela corta» en 1968.
El esplendor literario de Silverberg en esta época se ve también refrendado por obras como The Mask of time (Las máscaras del tiempo, 1968), Up the line (Por el tiempo, 1968), Downward to Earth (Regreso a Belzagor, 1969), Tower the Glass (La torre de cristal, 1970), A time of Changes (Tiempo de cambios, 1971), ganadora del premio Nébula en 1971, The book of Skulls (El libro de los cráneos, 1972), Dying Inside (Muero por dentro, 1972), Born with the Dead (Nacidos con los muertos 1974), ganadora del premio Nébula en 1975 y The Stochastic Man (El hombre estocástico, 1975); o cuentos tan famosos como Passengers (Pasajeros, 1970) yGood News from the Vatican (Buenas noticias del Vaticano, 1971), ganadores del premio Nebula en 1970 y 1971, respectivamente.
Pero no todo eran buenas noticias. Ya en 1973, Silverberg comenzaba a notar los efectos de un agotamiento mental causado, sobre todo, por la gran exigencia a la que él mismo se sometía cuando escribía. Comenzó a dejar de escribir relatos y novelas cortas, y tras la publicación de unas pocas novelas más, en 1976 anunció que se retiraba de la ciencia ficción. Además de este agotamiento, hubo otros motivos que también le empujaron a tomar esta decisión. Según Asimov, uno de ellos era que los editores de Silverberg estaban dejando agotar su obra, y otra razón que también se esbozada era que a Silverberg le afectaba bastante el poco reconocimiento de los lectores a su obra, a pesar de la cantidad de premios que había recibido.
No obstante, su inicial decisión de retirarse se convirtió en sólo un descanso sabático y, después de un período de silencio, volvió en 1980 con Lord Valentine's Castle (El castillo de Lord Valentine, 1980), en lo que fue su primera incursión en el género de la fantasía. Esta novela tuvo gran éxito, y supuso la génesis de la «Saga de Majipur», una serie de relatos y novelas situados en el vasto plantea de Majipur, un mundo mucho más grande que la Tierra poblado por no menos de siete especies diferentes de habitantes.
Aunque algunos consideran este regreso como un descenso cualitativo de su obra, esta época también ha sido prolija en publicaciones importantes y premios obtenidos. Así pues, entre las obras de este periodo destacan Gilgamesh the King (Gilgamesh el rey, 1984), Sailing to Byzantium (Camino a Bizancio, 1985) novela corta con la que ganó el Premio Nebula en 1986 y que toma su nombre del poema de William Butler Yeats, Gilgamesh in the Outback (1987), novela corta ganadora del premio Hugo en 1987,Enter a Soldier. Later: Enter Another (Entra un soldado. Después entra otro, 1990) relato ganador del Premio Hugo en 1990, The Face of the Waters (La faz de las aguas, 1991), Thebes of the Hundred Gates (Tebas, la de las cien puertas 1992) y sus colaboraciones con Isaac Asimov en la novelización de algunos de los cuentos de éste último: Nightfall (Anochecer, 1990), basado en el cuento de título homónimo (1941), The Positronic Man (El robot humano, 1992), basado en el cuento «El hombre bicentenario (1976)», y The Ugly Little Boy (Hijo del tiempo, 1992), basado en el cuento «El niño feo (1958)».
También esta etapa trajo consigo cambios en su vida personal. En 1986 se divorció de su primera mujer, Barbara Brown, con la que se había casado en 1956 y separado en 1976, y se volvió a casar al año siguiente con Karen Haber, su actual esposa y también escritora de ciencia ficción, con la que ha publicado una novela, The Mutant Season (Tiempo de mutantes, 1989) y ha editado varias antologías de relatos. Actualmente ambos residen en la Bahía de San Francisco.
Finalmente, a nivel personal, Silverberg fue admitido en 1999 en el Salón de la Fama de la Ciencia Ficción y la Fantasía y en 2005, la Asociación de Escritores de Ciencia ficción y Fantasía de América (Science Fiction and Fantasy Writers of America SFWA) lo nombró su vigésimoprimer Gran Maestro.