Abril rojo
Santiago Roncagliolo

Policial , ,

Abril rojo

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Novela disponible en Español


Siempre quise escribir un thriller, es decir, un policial sangriento con asesinos en serie y crímenes monstruosos. Y encontré los elementos necesarios en la historia de mi país, una zona de guerra, una celebración de la muerte como la Semana Santa, u ...
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Nombre: Abril rojo


Escrito por: Santiago Roncagliolo

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 212

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 2006

Editorial: Alfaguara

EAN: 8420498319

ISBN: 9788420470528




SINOPSIS:

Siempre quise escribir un thriller, es decir, un policial sangriento con asesinos en serie y crímenes monstruosos. Y encontré los elementos necesarios en la historia de mi país, una zona de guerra, una celebración de la muerte como la Semana Santa, una ciudad poblada de fantasmas. ¿Se puede decir más? El investigador de los asesinatos es el fiscal distrital adjunto Félix Chacaltana Saldívar. A él le gusta que le llamen así, con su título y todo. El fiscal Chacaltana nunca ha hecho nada malo, nunca ha hecho nada bueno, nunca ha hecho nada que no estuviese claramente estipulado en los reglamentos de su institución. Pero ahora va a conocer el horror. Y el horror no se ha leído el código civil. Siempre quise escribir una novela sobre lo que ocurre cuando la muerte se convierte en la única forma de vida. Y aquí está.

CITAS:
  • Quizá cada gato o cada perro se crea in­mor­tal, por­que no ha muer­to. ¿Me sigue usted? Pero no­so­tros sa­be­mos que mo­ri­re­mos y vi­vi­mos ob­se­sio­na­dos con com­ba­tir la muer­te, lo cual hace que ella tenga una pre­sen­cia des­me­di­da, a me­nu­do aplas­tan­te, en nues­tra vida. El ser hu­mano tiene alma en la justa me­di­da en que es cons­cien­te de su pro­pia muer­te.
  • La fiscalía sólo recibía peleas de borrachos o maltratos domésticos, a lo más alguna violación, frecuentemente de un esposo a su esposa. [...] Según él, esas prác­ti­cas, den­tro de un ma­tri­mo­nio legal, no se po­dían lla­mar vio­la­cio­nes. Los es­po­sos no vio­lan a sus es­po­sas: les cum­plen.


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