El reloj de la muerte
John Dickson Carr

Policial , ,

El reloj de la muerte

eBook ofrecido por Playster
¡libros ilimitados!

Novela disponible en Español


Johannus Carver, relojero aficionado, tenía extraños huéspedes en su casa de Lincoln's Inn Fields. Al terminar la fabricación de un gran reloj de acero para la casa de campo de sir Edwin Pacell alguien robó las agujas. A la noche siguiente el largo y ...

Puedes comparlo a través de tiendas externas


5€ Gratis en Amazon con Fintonic




Enlaces para su descarga
Nombre: El reloj de la muerte


Escrito por: John Dickson Carr

Traducido por: Clara de la Rosa

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 236

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1935




SINOPSIS:

Johannus Carver, relojero aficionado, tenía extraños huéspedes en su casa de Lincoln's Inn Fields. Al terminar la fabricación de un gran reloj de acero para la casa de campo de sir Edwin Pacell alguien robó las agujas. A la noche siguiente el largo y poderoso minutero apareció clavado en el cuerpo de un desconocido. Identificado el cadáver, inmediatamente recayeron sospechas sobre cada uno de los moradores de la casa.
El doctor Fell, sagaz detective, desenreda paciente y hábilmente la madeja que lleva al descubrimiento del asesino.

CITAS:
  • Alrededor de este asesinato haría una trama fantástica e intrincada; cuanto más intrincados e innecesarios fuesen los hilos, tanto mayor sería el placer de su vanidad al poder entrelazarlos. Hilaría su obra desde el principio y la haría crecer día a día, hasta que al fin llevara a la persona a la horca.
  • Melson podía haber jurado que sus uñas hacían ruido al arañar la alfombra, pero debían de ser reflejos nerviosos después de la muerte, pues la sangre ya había dejado de correr desde la boca. Finalmente, los talones dieron una última sacudida y golpearon contra el suelo; los párpados quedaron abiertos.
  • La campana de Lincoln's Inn Fields, amortiguada por la lluvia que caía, empezó a dar las nueve. En medio de los toques, como a una señal convenida, el timbre de la puerta empezó a zumbar bajo la presión de un dedo. Kitty corrió a responder. Las voces de los recién llegados callaron cuando Eleanor, sacudiéndose la lluvia del abrigo, entró al vestíbulo y la pudieron ver los que estaban en la salita. Detrás de ella apareció Hastings, bastante contento; Boscombe, fríamente complacido; y Paull..., ligeramente borracho y muy mojado, con su paraguas apretado debajo del brazo.





Deja un comentario



Captcha

Información y reglas