El ángel triste
Carlos Pérez Merinero

Policial , ,

El ángel triste

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Novela disponible en Español


El protagonista de «El ángel triste» no quiere asumir responsabilidades. Por eso un día se encierra en su piso, dedicándose únicamente a ver películas en su aparato de vídeo. Pero la realidad es insidiosa y se infiltra en ese universo cerrado bajo la ...

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Nombre: El ángel triste


Escrito por: Carlos Pérez Merinero

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 126

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1983




SINOPSIS:

El protagonista de «El ángel triste» no quiere asumir responsabilidades. Por eso un día se encierra en su piso, dedicándose únicamente a ver películas en su aparato de vídeo. Pero la realidad es insidiosa y se infiltra en ese universo cerrado bajo la forma de una vecina chillona e insoportable...
«Días de guardar», la primera novela de Carlos Pérez Merinero, fue una fulgurante revelación en el campo de la novela negra española. «El ángel triste», disección inmisericorde de una conciencia amoral, crónica trepidante de un descenso a los infiernos de la autodestrucción, confirma todas las promesas de aquella opera prima.

CITAS:
  • Me quedé de piedra. Ella, un ser que parecía tan inocente, me salía ahora con esa insólita propuesta. Siempre había deseado su muerte, pero nunca se me había ocurrido asesinarla. Una cosa son los sueños y otra la realidad. Era demasiado peligroso. Podía salir mal e irse todo al garete: la posibilidad de recibir algún día, aunque lejano, la herencia, y la posibilidad de encauzar mi vida y asegurarme el futuro para siempre.
  • Aun a riesgo de parecer un malnacido tengo que reconocer que estaba deseando que estirase la pata. Era la única forma de coger el dinero de la herencia. Estaba literalmente harto de mendigar el mezquino cheque que me enviaba a primeros de mes desde que hacía ya un par de años perdí mi último empleo. Si me lo hubiera dado y ella se hubiese quedado con lo suficiente para comer no me hubiera importado que continuase viviendo, pero más de una vez y más de dos me había dicho que sólo podría disfrutar del dinero cuando ella estuviera en la tumba.
  • Era dominante, mordaz y desabrida, penetrante, impertinente y no sé cuántos adjetivos más. Pero por encima de todo era abrumadora y molesta. No comprendo cómo él podía aguantarla. En más de una ocasión pensé: «Si fuera él, la mataría». Pero no era él y tenía que contentarme con odiarla. He odiado a muchas personas en esta vida, pero creo que a ninguna con tanta intensidad y tanta vehemencia como a ella. Era un odio reconcentrado e impotente que me absorbía tanto que hasta temí durante algún tiempo que afectase a mi salud.





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