Los perseguidos
C. S. Forester

Policial , ,

Los perseguidos

eBook ofrecido por Playster
¡libros ilimitados!

Novela disponible en Español


¿Suicidio o asesinato? Nada hace sospechar que Dot no se ha quitado la vida. Al menos, así lo cree su hermana Marjorie, que no ve por qué podrían haher matado a la buena de Dorothy. Pero la madre de ambas no opina lo mismo: cree intuir quién se escon ...

Puedes comprarlo a través de tiendas externas


5€ Gratis en Amazon con Fintonic




Enlaces para su descarga
Nombre: Los perseguidos


Escrito por: C. S. Forester

Traducido por: Ana Herrera Ferrer

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 189

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1935

ISBN: 9788490063354




SINOPSIS:

¿Suicidio o asesinato? Nada hace sospechar que Dot no se ha quitado la vida. Al menos, así lo cree su hermana Marjorie, que no ve por qué podrían haher matado a la buena de Dorothy. Pero la madre de ambas no opina lo mismo: cree intuir quién se esconde tras la muerte de su hija, y está decidida a vengarla. Muy pronto, un universo de abusos, violencia y sexo se desvelará tras las apariencias de la sociedad londinense de los años treinta.
Escrito en 1935, el manuscrito de «Los perseguidos» estuvo perdido durante más de setenta años hasta que, en 2003, reapareció para convertirse en uno de los mayores éxitos de C. S. Forester.

CITAS:
  • La cabeza le daba vueltas y le temblaban los brazos mientras sujetaba aquel cuerpo encantador entre ellos, aunque no se daba ni cuenta. El chico estaba embriagado de amor y de deseo.
  • Su indecencia era la que lo había desencadenado, su indecencia manchó a todos aquellos a los que tocó. Había que luchar contra él en su propio terreno, lujuria por lujuria, pasión por pasión, adulterio por adulterio, y crimen por crimen. Puede que fuese mejor llevar aquella historia hasta su conclusión con la mayor rapidez posible, superarla, concluirla y olvidarla.
  • Marjorie sintió consuelo al pensarlo; el conocimiento de que ella no era la única que se sentía mal en aquella casa disminuía su infelicidad en gran medida. Su corazón se ablandó un poco, incluso podría haber levantado la mano y tocarle de no temer que él entendiera mal ese acto. De modo que se quedó muy quieta, notando que él no dormía, consciente de su tensión.





Deja un comentario



Captcha

Información y reglas