Peón dama
Victor Canning

Policial , ,

Peón dama

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Novela disponible en Español


Cuando el dinámico y apuesto estafador Andrew Raikes trata de retirarse y comenzar a disfrutar de su mal adquirido dinero, se ve envuelto, de la mano de la atractiva Belle Vickers, en un complejo chantaje que finalmente lleva a ambos a robar un carga ...

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Nombre: Peón dama


Escrito por: Victor Canning

Traducido por: Mary Williams

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 237

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1969




SINOPSIS:

Cuando el dinámico y apuesto estafador Andrew Raikes trata de retirarse y comenzar a disfrutar de su mal adquirido dinero, se ve envuelto, de la mano de la atractiva Belle Vickers, en un complejo chantaje que finalmente lleva a ambos a robar un cargamento de oro en el viaje inaugural del trasatlántico Queen Elizabeth II.
Con estos elementos Víctor Canning construye en «Peón Dama» una dinámica novela, llena de acción y de intriga, con un inesperado final.

CITAS:
  • Por supuesto, pescar había sido su pequeño nirvana. Siempre había sido así. Algo para olvidarse del mundo exterior. Para su padre, simplemente, había sido la persecución apacible, el tranquilo y alegre complemento de una vida campestre. Su padre, un tranquilo anciano, había dejado que el mundo lo atrapara y lo engañara y luego hizo lo que tenía que hacer; despojarse de sí mismo y una vez conseguido esto, se había dejado morir. Sin un ataque. sin una enfermedad, simplemente de puro desprecio por un mundo que ya no tenía nada que ofrecerle.
  • ”La gente rica puede vivir mucho tiempo. Tiene dinero para comprar el tiempo de los médicos y sirvientes..., de ir a sitios donde hay sol. A ciertas personas habría que precipitarles la muerte.
  • En la oscuridad, cuando la poseía y le hacía el amor, ella no tenía personalidad... sólo era una mujer... todas son iguales en la oscuridad, como dijo Benjamín Franklin. Pero a la luz del día había momentos en que el deseo de que no estuviera allí, de que hubiera muerto, casi se convertía en un dolor físico. Pero hasta que aquello sucediera tenía que ser para ella lo que ella quería.





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