La nieve estaba sucia
Georges Simenon

Realista , ,

La nieve estaba sucia

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Georges
Simenon (Lieja, 1903-Lausanne, 1989) redactó La nieve estaba sucia en 1948, cuando vivía en el desierto,
cerca de Tucson, Arizona. Es probablemente una de las más duras y
estremecedoras de cuantas escribió, y se la consider ...
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Nombre: La nieve estaba sucia


Escrito por: Georges Simenon

Traducido por: Carlos Pujol

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Realista , ,

Número de páginas: 178

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1948

ISBN: 9788472234413




SINOPSIS:

Georges
Simenon (Lieja, 1903-Lausanne, 1989) redactó La nieve estaba sucia en 1948, cuando vivía en el desierto,
cerca de Tucson, Arizona. Es probablemente una de las más duras y
estremecedoras de cuantas escribió, y se la considera una de sus obras
maestras. Corren además varias anécdotas sobre ella: se sabe que Simenon trató
de situar la acción en un lugar y un tiempo imprecisos, a costa de pecar de
cierta abstracción, «porque quería que el ocupante fuera lo más neutro posible
para mostrar que un hombre puede ser arrastrado a las peores atrocidades en
cualquier país ocupado por cualquier ejército»; por otro lado muchos se
preguntan si Simenon, para el personaje de Frank, no se inspiró en su propio
hermano, cuyas actividades durante la ocupación alemana se asemejan a las del
personaje de ficción...
Bajo la ocupación alemana,
Frank Friedmaier, un hombre cínico y sin escrúpulos, vive más allá del bien y
del mal, en el ambiente despreocupado y ocioso del burdel que regenta su madre.
Entre los individuos a los que frecuenta y con los que se entrega a toda suerte
de tráficos, está Fred Kromer, quien incita a su amigo, a modo de desafío y por
puro juego, a matar a un oficial alemán, cuya reluciente pistola fascina a
Frank. Y es que los «juegos» de estos dos seres, colaboracionistas sin
principios, sólo pueden ser abyectos. ¿Cómo de las simas de la maldad y del
horror de una cárcel controlada por el ocupante, llegará Frank al sorprendente
final que suscitó la admiración de escritores como Dashiell Hammett y André
Gide? Le dejamos al lector el inmenso placer de descubrirlo por sí mismo.




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