Perros callejeros
Elmore Leonard

Policial

Perros callejeros

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Novela disponible en Español


Elmore Leonard, el gran maestro de la novela negra norteamericana, junta en Perros callejeros a tres personajes emblemáticos de algunas de sus novelas anteriores: Jack Foley, el atracador de bancos más famoso de Estados Unidos; Cundo Rey, el “ ...
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Perros callejeros - Elmore Leonard

Nombre: Perros callejeros


Escrito por: Elmore Leonard

Traducido por: Catalina Martínez Muñoz

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial

Número de páginas: 211

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 2009

ISBN: 9788420673684




SINOPSIS:

Elmore Leonard, el gran maestro de la novela negra norteamericana, junta en Perros callejeros a tres personajes emblemáticos de algunas de sus novelas anteriores: Jack Foley, el atracador de bancos más famoso de Estados Unidos; Cundo Rey, el “marielito” cubano convertido en magnate del hampa gracias al tráfico de drogas y la “especulación” financiera e inmobiliaria; y su amante, la vidente Dawn Navarro, una auténtica mujer fatal.
Jack y Cundo están en la cárcel. Cuando Jack queda en libertad, dos semanas antes que Cundo, éste le pide que lo espere en su mansión de Venice Beach, una de las zonas más exclusivas de California, hasta donde le va a seguir el agente del FBI Lou Adams, quien, a través de un soplón, aguarda el menor descuido de Foley para devolverle a la cárcel. Allí les espera Dawn Navarro con intenciones ocultas. Dawn cree haber encontrado en Jack al socio perfecto para sus planes. ¿Confía Cundo en Foley? ¿Se fían ambos de Dawn?

CITAS:
  • No llevaba anillos, ni las uñas pintadas. La naturalidad con que lucía el pelo rubio y suelto, con algunas mechas, y el traje de chaqueta ceñido y negro le indicaron que la señorita Megan era una abogada cara. Pensó que le comunicaría cuáles eran sus honorarios y le preguntaría si podía pagarlos. Pero no. Fue directa al grano.
    ”Jack, ese juez te tenía ganas ”dijo.
    Y Foley supo que estaba en buenas manos.
  • Estaban en la cama, desnudos, incorporados sobre las almohadas: Cundo con un cigarro habano sujeto entre las mandíbulas, ensuciándose bien el aliento, al tiempo que giraba entre las manos una copa de coñac; Dawn acurrucada contra él, bebiendo a sorbitos un bourbon Collins en vaso de tubo, sedienta tras el ejercicio.
    ”Cariño, si no tienes cuidado vas a poner a Ricky perdido de coñac.
    Era Ricky cuando estaba fláccido, Ricardo cuando alcanzaba el tamaño necesario para entrar en acción. A Cundo le encantaba que Dawn hubiese puesto nombre a su polla. Masculló algo, con la boca llena de humo,...


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