La juguetería errante
Edmund Crispin

Policial , ,

La juguetería errante

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Cuando el poeta Richard Cadogan decide pasar unos días de vacaciones en Oxford tras una discusión con el avaro de su editor, poco puede imaginar que lo primero que encontrará al llegar a la ciudad, en plena noche, será el cadáver de una mujer tendido ...

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Nombre: La juguetería errante


Escrito por: Edmund Crispin

Traducido por: José C. Vales

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 224

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1946

Contiene anotaciones



SINOPSIS:

Cuando el poeta Richard Cadogan decide pasar unos días de vacaciones en Oxford tras una discusión con el avaro de su editor, poco puede imaginar que lo primero que encontrará al llegar a la ciudad, en plena noche, será el cadáver de una mujer tendido en el suelo de una juguetería. Y menos aún que, cuando consigue regresar al lugar de los hechos con la policía, la juguetería habrá desaparecido y, en su lugar, lo que encontrarán será una tienda de ultramarinos en la que, naturalmente, tampoco hay cadáver. Cadogan decide entonces unir fuerzas con Gervase Fen, profesor de literatura inglesa y detective aficionado, el personaje más excéntrico de la ciudad, para resolver un misterio cuyas respuestas se les escapan. Así, el dúo libresco tendrá que enfrentarse a un testamento de lo más inusual, un asesinato imposible, pistas en forma de absurdo poema, y persecuciones alocadas por la ciudad a bordo del automóvil de Fen, Lily Christine III.
La juguetería errante es un clásico de la novela de detectives inglesa, considerado unánimemente una de las cumbres indiscutibles del género.

CITAS:
  • Tomó las precauciones más complejas, y, de hecho, se veía atormentada por una especie de síndrome persecutorio, incluso en lo que se refería a sus propios criados y familiares. Por tanto, ¿qué más natural que dejarle el dinero a extraños que no supieran nada del asunto de antemano? Así, aunque tuvieran quizá una predisposición al asesinato, no tendrían ninguna tentación, digamos... de precipitar las cosas.
  • «Todo cansa, todo se estropea, todo pasa». Proverbio francés atribuido a la epicúrea y alegre Anne Ninon de Lenclos (1615-1705). A veces se completa con «... y todo se reemplaza».
  • Ah, y se pasaba el día escribiendo libros baratos de esos sobre espiritismo. No sé si se los llegarían a publicar. Espero que no. Lo cierto es que tenía un miedo horroroso a morir... sobre todo a que la pudieran asesinar. Supongo que le consolaba pensar que existía una vida más allá de la muerte. Aunque debo decir que si tengo que regresar de la tumba solo para acabar dictando estupideces a una ouija, preferiría no saberlo de antemano.





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