El gran reloj
Kenneth Fearing

Policial , ,

El gran reloj

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Novela disponible en Español


George Stroud es editor de una revista de un importante grupo editorial y un orgulloso padre de familia, aunque también es aficionado al alcohol y a las mujeres más allá de lo recomendable para la salud. A causa de sus vicios no tarda en descubrir qu ...
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Nombre: El gran reloj


Escrito por: Kenneth Fearing

Traducido por: Fernando González Corugedo

Anotaciones:

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 152

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1946

ISBN: 9788498678840




SINOPSIS:

George Stroud es editor de una revista de un importante grupo editorial y un orgulloso padre de familia, aunque también es aficionado al alcohol y a las mujeres más allá de lo recomendable para la salud. A causa de sus vicios no tarda en descubrir que tener una pequeña aventura con la atractiva amante de su jefe puede, además de amenazar su hogar y su carrera profesional, poner en peligro su vida. Su futuro dependerá de cómo juegue las cartas que le ha repartido la fortuna en una extraña mano en la que al mismo tiempo será cazador y presa.
Los personajes de esta novela única, narrada en primera persona por diferentes voces, descubrirán que el mecanismo de ese gran reloj que marca sus destinos avanza inexorablemente y nadie puede hacer nada para detenerlo.
Considerada por diversos críticos una de las mejores novelas negras jamás escritas, El gran reloj sigue sorprendiendo en la actualidad por su estructura, por su atípico uso del lenguaje, por su crítica al capitalismo y, en definitiva, por su modernidad.

CITAS:
  • Pero aquella mañana, delante del espejo del cuarto de baño, tuve la seguridad de que cierto mechón gris en la sien derecha había avanzado al menos otro pasito de medio centímetro. Aquello revivía una visión ya familiar, que empezaba con la certeza de la muerte en uno de los platillos de la balanza y terminaba con la impotencia senil en el otro.
  • ”Morir de pobreza, de hambre, de una plaga o por la guerra supongo que son hechos a una escala tan grande que la responsabilidad no se puede atribuir a nadie, aunque yo personalmente he luchado siempre contra esas cosas a través de unas cuantas revistas decididas a barrerlas todas y cada una de ellas, juntas o por separado. Pero una muerte en particular, la muerte de un individuo concreto. Eso es algo completamente diferente.
  • Me dije a mí mismo que no era más que un instrumento, una máquina enorme, y que las máquinas eran ciegas. Pero no había comprendido enteramente el alcance de su peso y su fuerza aplastante. Era demencial. No se puede desafiar a la máquina. Crea y destruye, y lo hace todo con glacial inhumanidad. Valora a las personas del mismo modo que valora el dinero, el crecimiento de los árboles, el ciclo vital de los mosquitos, la moral o el avance del tiempo. Y cuando suena la hora en el gran reloj, es que, en efecto, ha llegado la hora, el día, el momento preciso.





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