La mirada del adios
Ross Macdonald

Policial , ,

La mirada del adios

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Novela disponible en Español


Lew Archer sabe que los secretos del pasado son los que provocan los misterios del presente. El tiempo tan sólo los hiberna, hasta que estallan ante la atónita mirada de sus protagonistas. Así que cuando los Chalmers, ricos y poderosos, le reclaman, ...

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Nombre: La mirada del adios


Escrito por: Ross Macdonald

Traducido por: Nora Bigongiari

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Policial , ,

Número de páginas: 210

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1969




SINOPSIS:

Lew Archer sabe que los secretos del pasado son los que provocan los misterios del presente. El tiempo tan sólo los hiberna, hasta que estallan ante la atónita mirada de sus protagonistas. Así que cuando los Chalmers, ricos y poderosos, le reclaman, preocupados por el comportamiento de su hijo, a él le basta con escarbar un poco en sus vidas para saber que sólo encontrará la respuesta si rastrea minuciosamente sus propias conciencias. Lew Archer sondea culpas que nos atormentan durante toda la vida y nos gustaría que siempre permanecieran ocultas. Duro, frío y cínico, Archer no tiene compasión, pero la tierra que remueve desata consecuencias imprevisibles.

CITAS:
  • ”Ese tipo inmundo merece la cámara de gas; aunque no la haya matado, es personalmente responsable de su muerte. Él la inició en su última manía de buscar a su padre. Vino aquí, a casa, la semana pasada, con sus proyectos y cuentos, le dijo que sabía dónde estaba su padre y que podría reunirse de nuevo con él. Y eso fue lo que ocurrió ”agregó, deshecho”. Su padre está muerto en su tumba y Jean está con él.
  • ”Ralph era siempre terriblemente técnico y seguro de sí mismo. En la cama se comportaba como un ejército que pacificara a un pueblo subdesarrollado. Pero con Sonny era diferente. Era tan dulce e insensato... El amor era como un juego, una fantasía que llevábamos a la realidad, jugando a estar casados. A veces él imaginaba que era Ralph. A veces, yo imaginaba que era su madre. ¿Suena a enfermizo eso?
  • Moira no me contestó con palabras. Comenzó a recorrer el despacho y a descolgar cuadros de las paredes, y a apilarlos sobre el escritorio. De manera figurada, parecía querer desmantelar la clínica y su lugar en ella.





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