Neverhome (Ella era más fuerte)
Laird Hunt

Bélico , Histórico , Histórico

Neverhome (Ella era más fuerte)

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Novela disponible en Español


Ash Thompson es una leyenda. Ash Thompson es «Galante Ash», porque una
vez trepó a un árbol para socorrer a una dama y desde entonces inspira
canciones bélicas que se cantan alrededor de las hogueras. Ash Thompson besa a
mujeres con la bo ...

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Nombre: Neverhome (Ella era más fuerte)


Escrito por: Laird Hunt

Traducido por: Isabel Ferrer

Anotaciones:

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Bélico , Histórico , Histórico

Número de páginas: 134

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 2014




SINOPSIS:

Ash Thompson es una leyenda. Ash Thompson es «Galante Ash», porque una
vez trepó a un árbol para socorrer a una dama y desde entonces inspira
canciones bélicas que se cantan alrededor de las hogueras. Ash Thompson besa a
mujeres con la boca sabor baya de tilo, caza ardillas mientras el coronel fuma,
y pisa cadáveres de los dos bandos en el campo de batalla. Ash Thompson es una mujer. Una de las 400 que se disfrazaron de hombre
para luchar contra la esclavitud en la guerra civil americana durante la década
de 1860. Ash Thompson se llama Constance y lleva en el bolsillo de su guerrera
la foto del marido que la espera en su granja de Indiana. Allí también dejó el
recuerdo de una madre muerta que le cambiaba el final a los cuentos. «Ve. Ve y
descubre lo que eres», le susurra aún ahora.
Tanto Ash Thompson como su creador, Laird Hunt, uno de los escritores
contemporáneos favoritos de Paul Auster, están cansados de historias de guerra
donde «las mujeres son santas y ángeles y los hombres son valientes y nobles
muchachos». Todo es más duro. Y más confuso. Ella es valiente y también tiene
miedo. Por eso se repite, una y otra vez, que no va a echar a correr. Nunca.

CITAS:
  • Como yo era fuerte y él no, fui yo a la guerra para defender la República. Pasé a Ohio desde Indiana. Veinte dólares, dos bocadillos de tocino, y también cecina, galletas, seis manzanas rancias, una muda limpia y una manta. Como se notaba calor en el aire, iba en manga corta con el sombrero calado hasta las cejas. No solo yo tenía intención de alistarme, y al poco ya formábamos una banda. En las granjas la gente nos vitoreaba al pasar. Nos ofrecía comida. Su mejor sombra donde descansar. Tocaban sus violines para nosotros.
  • La batalla duró días. En nuestra cabeza esos días fueron semanas. En nuestros sueños [...] esas semanas se nos antojaron años. Mi compañía disponía ahora de artillería para montar guardia, y algunas noches descansábamos bajo los cañones [...] En medio de una refriega recibimos la orden de echarnos cuerpo a tierra y nuestros muchachos dispararon aquellos artefactos de seis pulgadas justo por encima de nuestras cabezas. Los rebeldes también habían oído la orden y se echaron cuerpo a tierra a la vez que nosotros, con lo que los únicos daños los sufrió un roble.





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