El antropólogo inocente
Nigel Barley

Ciencias sociales , ,

El antropólogo inocente

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Un libro ya clásico en las ciencias sociales (y no sólo en la antropología) y, además, una obra para ser leída por todos y que mantiene constantemente la sonrisa en el lector. Como explica Alberto Cardín en el prólogo, «pocas veces se habrán visto re ...

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Nombre: El antropólogo inocente


Escrito por: Nigel Barley

Traducido por: María José Rodellar

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: No Ficción

Género: Divulgación

Temas: Ciencias sociales , ,

Número de páginas: 212

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1983

Editorial: Anagrama

EAN: 8433934120

ISBN: 9788433934123




SINOPSIS:

Un libro ya clásico en las ciencias sociales (y no sólo en la antropología) y, además, una obra para ser leída por todos y que mantiene constantemente la sonrisa en el lector. Como explica Alberto Cardín en el prólogo, «pocas veces se habrán visto reunidos, en un libro de antropología, un cúmulo tal de situaciones divertidas, referidas con inimitable humor y gracia, y una competencia etnográfica tan afinada, como las que Nigel Barley ofrece en esta minuta de su trabajo de campo entre los dowayos, realizado en 1978. (...) La virtud del libro de Barley, en este sentido, es que está lleno de individualidades que evolucionan como verdaderos actores, con una vida propia cargada de colorido, y una profusión y variedad verdaderamente asombrosos». Y todo ello con una constante ironía (que otros definirán como humor inglés), una «ironía desveladora, cargada de sabiduría humana y teórica, y radicalmente antropológica aunque tan poco la hayan practicado hasta ahora los mismos antropólogos, convierte a Barley en un verdadero ejemplo para la profesión en dos sentidos: como envidiable vulgarizador sin pérdida de rigor (cosa del todo inhabitual, y absolutamente necesaria), y como hábil penetrador de la opacidad de otras culturas (y de otras mentes en general), de la única manera que esto puede hacerse: con cautela, con humor, con ciertas triquiñuelas del oficio (cuya receta nos da), y confiando pacientemente en la suerte».
Barley estudió durante dos años, instalado en una choza de barro, a una muy desconocida tribu de Camerún. Aun conociendo la teoría del trabajo de campo, nunca lo había realizado en la práctica. Y casi no sobrevive a él. Su estudio fue editado por el Museo Británico como una simple curiosidad. Fue el éxito que tuvo entre sus lectores el que llevó a que el libro pasase, como decíamos, a convertirse en uno de libros científicos más entretenidos que se hayan escrito, publicándose ya por editoriales no especializadas.

CITAS:
  • «¿Y por qué no haces un trabajo de campo?». La cuestión me la planteó un colega al término de un más o menos etílico repaso de la situación de la antropología, la docencia universitaria y la vida académica en general. El repaso no había resultado muy favorable. Habíamos hecho inventario y encontrado la alacena vacía.
  • Una de las alegrías del trabajo de campo es que permite echar mano de una serie de expresiones que habitualmente no se usan. «Llevadme ante vuestro jefe», exclamé. Mi petición fue debidamente traducida y en respuesta me explicaron que el jefe estaba ya en camino.
  • El antropólogo que regresa a casa no espera una bienvenida de héroe, pero la frialdad de algunos amigos parece excesiva. Una hora después de llegar me telefoneó un conocido para decirme sucintamente: «Oye, no sé dónde has estado, pero te dejaste un jersey en mi casa hace casi dos años. ¿Cuándo vas a venir a recogerlo?».


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