Odio a los indiferentes
Antonio Gramsci

Ciencias sociales , ,

Odio a los indiferentes

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Ensayo disponible en Español


Para conmemorar su muerte ”dada a conocer al mundo por las emisoras de radio de la Barcelona revolucionaria (1936-1939)” se eligió un característico texto suyo de juventud (publicado por vez primera el 11 de febrero de 1917 e inédito en castellano) q ...
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Nombre: Odio a los indiferentes


Escrito por: Antonio Gramsci

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: No Ficción

Género: Ensayo

Temas: Ciencias sociales , ,

Número de páginas: 75

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 1917

ISBN: 9788434469969




SINOPSIS:

Para conmemorar su muerte ”dada a conocer al mundo por las emisoras de radio de la Barcelona revolucionaria (1936-1939)” se eligió un característico texto suyo de juventud (publicado por vez primera el 11 de febrero de 1917 e inédito en castellano) que, entre varias otras, tiene la virtud de no ser fácilmente pasible de manoseo pseudo-académico. Y es el siguiente: «Odio a los indiferentes». Vivir quiere decir tomar partido. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida. Por eso odio a los indiferentes. «La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera».

Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado? «Odio a los indiferentes» también por esto: porque fastidia su lloriqueo de eternos inocentes.

Pedir cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Existe el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar piedad, de no compartir con ellos lágrimas. «Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes».

«Odio a los indiferentes» es un texto de juventud de Gramsci que cobra hoy más sentido que nunca. Éste abre una recopilación de artículos y discursos de Gramsci que devienen testimonio perdurable e inspirador de la lucha contra fenómenos como la apatía o la sumisión a poderes establecidos que coartan la libertad del ciudadano. En esta antología hay críticas a la intolerancia y al arte del fingimiento en la política, respuestas en contra de algunos prejuicios atribuidos a la izquierda como su aversión a la institución familiar, proclamas a favor de la independencia judicial y quejas contra la inacción de los gobernantes. Textos brillantes e imperecederos que ponen de manifiesto la altura intelectual del que fue uno de los más originales y brillantes pensadores del siglo XX.

CITAS:
  • Nosotros sentimos el mundo; primero lo pensábamos, solamente.
  • El filósofo Croce escribió un par de monografías para demostrar que la «historia» es siempre, y sólo puede ser siempre, «contemporánea». Un hecho pasado, para ser historia y no un simple signo gráfico, documento material, instrumento mnemotécnico, debe ser replanteado y en ese replanteamiento se convierte en contemporáneo, ya que la valoración, el orden que se le da a sus elementos depende necesariamente de la conciencia «contemporánea» de quien hace la historia también pasada, de quien replantea el hecho pasado.
  • Aquellos que conciben la vida como serena lucha por la verdad y el bien universal, como deber inmanente en cada acto para dominar las pasiones y los impulsos ”para que la realidad no efímera, pero con los caracteres eternos e incontrolables de la historicidad, se afirme y fluya” son siempre presa del desaliento, y tienen que hacer sobre sí mismos un enorme esfuerzo para evitar ser arrastrados en el torbellino de la irritación impulsiva, de la pasión irresponsable.





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