Una, grande y zombi
Hernán Migoya

Aventuras , Terror , Terror

Una, grande y zombi

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Novela disponible en Español


¿LA SOLUCIÓN IDEAL A LA CRISIS ESPAÑOLA?
COMERNOS LOS UNOS A LOS OTROS, CLARO...

La tensión provocada por la crisis económica genera el caos político y social en España y pone al país al borde de su Segunda Guerra Civil...

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Nombre: Una, grande y zombi


Escrito por: Hernán Migoya

Tipo de documento: EPUB   

Tipo: Ficción

Género: Novela

Temas: Aventuras , Terror , Terror

Número de páginas: 357

Idioma del fichero: Español

Año de publicación: 2011

ISBN: 9788466649216




SINOPSIS:

¿LA SOLUCIÓN IDEAL A LA CRISIS ESPAÑOLA?
COMERNOS LOS UNOS A LOS OTROS, CLARO...

La tensión provocada por la crisis económica genera el caos político y social en España y pone al país al borde de su Segunda Guerra Civil...

Sin embargo, antes de que ello ocurra se desata en todo el territorio una plaga radiactiva que convierte a los españoles en... ¡muertos vivientes! Los Rabiosos, que así se llama la nueva raza, se alimentan de seres humanos y consiguen lo que hasta ahora no había conseguido nadie; ¡unir al país! Eso sí, amenazando antes con acabar con toda la población humana y resucitar como líder... ¡al mismísimo Franco!

Sólo un muchacho con nombre de mujer se alzará entre los Rabiosos y la supervivencia de los humanos. Eva (de Evaristo) es un joven director de cine que, por amor a su novia, convertida en muerta viviente, y con la ayuda de un fan de las películas de zombis, luchará denodadamente contra los comedores de hombres... Quizá hasta su propio final...

CITAS:
  • Además, con un poco más de suerte, en ese lapso se resolvería a buen seguro la duda de si su madre había quedado definitivamente muerta o solamente sin sentido. En el primer caso, no estaría de más que el descubrimiento del ”¿probable?” cadáver pillara a Jacin lejos de allí.
  • Súbitamente, se colocó a cuatro patas sobre el parqué. Eva sintió un temblor instintivo y sus miembros se tensaron, dispuestos a hacerle salir huyendo a la menor sospecha de un ataque: por más que su corazón le perteneciera a ella, el resto de su cuerpo no.
  • ”¿Nos arriesgamos a ver si podemos servirnos? ”preguntó Blai, quien pese a su valor a prueba de Rabiosos aún no había olvidado que los demás eran más expertos que él en aquellas criaturas letales”. Por aquí no se ve a nadie...
    ”No me gusta esto, no me gusta... ”perseveraba en su suspicacia crónica Pere mientras ojeaba en derredor. Su apreciación era de lo más sensata: ¿a quién podía gustarle aquella situación?





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